A TROPEZONES SE ABREN LOS OJOS

Hoy me ha venido muy enfadada al Kiosko María. Resulta que está muy disgustada con su sobrino Dani porque ha suspendido unas cuantas y no hay manera de que escarmiente. La pobre mujer está desesperada, me dice que lo ha intentado todo y que nada, que le entra por un oído y le sale por el otro.

Normal -le digo- si ya están cansados de tanta clase y deseando salir a la calle después de tantas lluvias. Y ¿Sabéis lo que me ha respondido? Poco más que la culpa la tengo yo, nada más y nada menos. Me dice que no le defienda y que le venda menos pipas de esas nuevas de Facundo sabor ranchero.

Me dice que ahora, la última moda es hacer competiciones en el parque para ver quién se termina antes la bolsa de pipas. Claro, a mí me ha dado la risa, es verdad que están sabrosísimas, pero no me imaginaba yo que la cosa estaba llegando tan lejos.

En fin, que al final, como estaba enfadada y yo he defendido al chaval y encima me he reído con lo de la competeción, se ha ido del kiosko más enfadada todavía y claro… qué le voy hacer. Así que… A TROPEZONES SE ABREN LOS OJOS.

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