JUVENTUD, DIVINO TESORO

Estos chicos de hoy en día no saben lo que es el esfuerzo. Tanto protegerles y tenerles entre algodones, tanto querer que lo tengan todo y así nos han salido, blanditos y flojitos.

Os preguntaréis por qué os cuento esto y es que ayer tuve unas palabras con Dani. Resulta que el chaval no entendía por qué no podía pasarse las tardes con sus amigotes en el parque. Se había enfadado con su madre, porque le había obligado a cumplir un horario de estudios y el chico estaba rebotado diciendo que su madre era una exagerada.

Resulta que este año se enfrenta a la selectividad y la media del curso le cuenta y encima ¡¡Quiere estudiar medicina, que piden una súper nota!! Yo le intenté convencer de que su madre tenía razón, pero no había manera. Empezó a decir que los mayores no entendemos a los jóvenes, que él sabe lo que hace, que él controla…

Madre mía, menuda retahíla de frases hechas me soltó.

Entonces, cuando vi que por ese camino no iba a lograr nada, se me ocurrió una idea genial. Le propuse que estudiara dos horas al día. Y para que no se cansara y tuviera una motivación, le dije que bajara al finalizar la primera hora y le regalaba una bolsa Facundo Mix que tanto le gustan. Eso sí, tenía que prometerme que cumplía la segunda hora después de zamparse los frutos secos.

 

Oye, ¡¡¡qué contento se puso!!!! Además, seguro que le da energía para estudiar la segunda hora y se le pasa volando.

 

Y vosotros, ya sabéis, si tenéis que estudiar o hacer un esfuerzo físico, no os olvides de los Mix de Facundo, os aportará un montón de energía para seguir el día contentos y alegres.

A TROPEZONES SE ABREN LOS OJOS

Hoy me ha venido muy enfadada al Kiosko María. Resulta que está muy disgustada con su sobrino Dani porque ha suspendido unas cuantas y no hay manera de que escarmiente. La pobre mujer está desesperada, me dice que lo ha intentado todo y que nada, que le entra por un oído y le sale por el otro.

Normal -le digo- si ya están cansados de tanta clase y deseando salir a la calle después de tantas lluvias. Y ¿Sabéis lo que me ha respondido? Poco más que la culpa la tengo yo, nada más y nada menos. Me dice que no le defienda y que le venda menos pipas de esas nuevas de Facundo sabor ranchero.

Me dice que ahora, la última moda es hacer competiciones en el parque para ver quién se termina antes la bolsa de pipas. Claro, a mí me ha dado la risa, es verdad que están sabrosísimas, pero no me imaginaba yo que la cosa estaba llegando tan lejos.

En fin, que al final, como estaba enfadada y yo he defendido al chaval y encima me he reído con lo de la competeción, se ha ido del kiosko más enfadada todavía y claro… qué le voy hacer. Así que… A TROPEZONES SE ABREN LOS OJOS.