Justin y la espada del valor con Mundo Facundo

Reproducción de la crónica que nos envía José Angel Gutiérrez Gutiérrez, ganador del premio de nuestra promoción “Justin y la espada del valor”

Gracias a Facundo y a su promoción “Justin y la espada del valor”, este fin de semana estuvimos en Baviera, visitando Munich y los castillos de Linderhof y Neuschwanstein.

 El viernes 25 llegamos a Munich a las 11:30 de la mañana, y después dejar nuestro equipaje en el Hotel asignado, visto el espléndido día que hacía, nos dedicamos a recorrer el casco antiguo de la capital Bávara. Pudimos admirar el Ayuntamiento neogótico situado en Marienplatz y su famoso carrillón, que pudimos escuchar y ver en movimiento a las 17:00. Seguimos callejeando toda la zona antigua, admirando los bellos edificios, los puestos en la calle Viktualiemarkt y las gentes ataviadas con el típico traje Bávaro, que a medida que la tarde avanzaba iba creciendo en número.

 En torno a las 19:30 nos acercamos a la más famosa cervecería de Munich, entendiendo que había que refrescar ya un poco, la legendaria Hofbräuhaus, y cual fue nuestra sorpresa, cuando descubrimos que allí era donde se concentraban la mayoría de las personas ataviadas con trajes de época y típicas del lugar que habíamos ido viendo con anterioridad, ya que el viernes se celebraba el “Die Torstadthochzeit” también llamado las Fiesta de las Fiestas. Pudimos recorrer la cervecería en sus 2 plantas, terraza y jardines, sin encontrar un hueco para sentarnos, pero disfrutando de la algarabía y del ambiente festivo de los lugareños y fuimos a tomar una das bier en Augustiner, otra de las típicas cervecerías situada detrás del Ayuntamiento.

 El sábado toco madrugar un poco, pero aquí la vida empieza mucho más temprana; a las 8:30 ya teníamos que coger el autobús de 2 plantas que nos llevó a visitar los castillos de Linderhof y de Neuschwanstein, que distan de la capital Bávara más de 100 km. En el recorrido pudimos admirar el paisaje con sus grandes llanuras, sus típicas granjas rodeadas y circundadas de leñeros, sus bosques y sus lagos. Poco a poco nos fuimos acercando a las estribaciones de los Alpes Bávaros, que es la zona donde se ubican los citados castillos.

 Por la mañana visitamos el castillo/palacio y el parque de Linderhof, con su estanque y sus fuentes de las diosas Flora y Fama esculpidas en cinc y chapada en oro y su cascada. En su interior pudimos admirar las pinturas sobre las paredes y tela en otros casos, así como las tallas de madera y muebles decorados en estilo rococó.

 A continuación, antes de llegar al famoso castillo de Neuschawanstein, conocido como el castillo del “cuento de hadas”, paramos en Oberammergau, una pequeña ciudad donde cada 10 años se representa “la pasión de Cristo”, para admirar la artesanía Bávara de la construcción de relojes de “cuco” con movimiento y tallas de madera.

 A medida que nos acercábamos a los Alpes Bávaros, crecía nuestra inquietud por descubrir entra las montañas la imagen del castillo de Neuschawanstein, hasta que nuestra guía nos indicó el sitio donde aparecía la imagen de este fabuloso castillo. A medida que nos acercábamos la admiración crecía, no ya tanto cuando supimos que los últimos 1,7 km. había que hacerles a pie, pero mereció la pena, tanto por las vistas que desde el castillo y sus terrazas pudimos ver, como por el propio castill0 en su interior y exterior. Históricamente comentar, que este castillo supuso la ruina económica de su impulsor, el Rey Luis II de Baviera (1845-1886), que fue obligado a abdicar en la noche del 11 al 12 de Junio de 1986 y trasladado al castillo de Berg a las orillas del lago Starnberg; el día 13 de Junio el rey apareció muerto en el lago junto a su médico con el que había salido a pasear; contaba entonces 40 años.

 Ya solo nos quedaba el domingo, y la buena elección del viaje de regreso a última hora de la tarde, nos permitió disponer de toda la mañana y mediodía, para dar el último impulso a nuestra visita. En este caso, un pequeño impedimento en forma de lluvia, nos obligó a elegir un recinto cerrado que visitar, y optamos por el museo BMW situado al lado OlimpiaPark. En el pudimos ver toda la historia de la marca desde sus orígenes a la actualidad, con multitud de modelos expuestos, junto a los Minis y Rolls Royce que actualmente pertenecen al mismo Grupo de Empresa.

 Y para despedir el viaje, un almuerzo Bávaro a base de salchichas y pierna de cerdo asado en una de las cervecerías Augustiner cerraron este viaje, antes del dirigirnos al Aeropuerto.

 Queremos desde estas líneas agradecer a Facundo y Mundo Facundo este fin de semana que disfrutamos gracias a su premio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>